Deir el-Bahari

TÍTULO

Deir el-Bahari (traducción literal: El Convento del Norte)

PERÍODO

Entorno al siglo XV a.C. Durante el reinado de Hatshepsut. Es una obra única en su género.

AUTOR

Senenmut encargado por la Reina-Faraón Hatshepsut.

Arquitecto, funcionario y chaty (canciller real) durante el reinado de Hatshepsut. Su principal obra y aportación a la historia es la de  Deir el-Bahari, aunque también se conservan estatuas suyas y su tumba dentro del mismo templo.

LOCALIZACIÓN

Se encuentra en la región tebana, en la orilla occidental del Nilo, frente a Luxor. En los alrededores se encuentra el Valle de los Reyes, Valle de las Reinas y varias localidades con tumbas de nobles.

DESCRIPCIÓN

Es un complejo de templos funerarios y tumbas construido en forma de amplias terrazas, con edificios porticados y patio de columnas, en perfecta armonía de proporciones que se integran magistralmente con la escarpada ladera de la montaña, situada tras el templo, logrando una espectacular escenografía

CONTEXTO

Cuando la reina se erigió soberana única del Alto y del Bajo Egipto, ya había decidido que se construiría su Castillo de Millones de Años en la misma zona donde el rey de la dinastía XI, Montu Hetep Neb-Hepet-Ra se había hecho edificar un magnífico templo funerario.

Representa  el esplendor artístico de la XVIII dinastía reflejada en el magnífico templo de la reina Hatshepsut, único en todo Egipto.

 

TECNOLOGÍA CONSTRUCTIVA

Es un edificio dotado de una originalidad de diseño que, nunca antes, ni después, se volvió a dar en Egipto.

Para la construcción del santuario se excavo la pared rocosa de la montaña sobre la que apoyaba.

El elemento arquitectónico dominante es el juego de las líneas horizontales. Tal efecto estaba representado por las terrazas apoyadas contra el circo y por los muros de sujeción enmarcados, a su vez, por los pórticos; todo ello, dividido por las rampas de acceso.

IMPACTO

Impacto de la obra:

–          Teológico: parece claro que se eligió el circo rocoso de Deir el-Bahari para instalar el templo por tratarse de un evidente caso de topografía sagrada, puesto que allí se identificaban los cuernos de la cabeza de la vaca sagrada Hat-Hor, señora del Occidente, cuyo cuerpo se extiende, representado en las colinas hacia el sur, hasta llegar al lugar llamado Ta Set Neferu, el actual Valle de las Reinas, donde, se creía, estaba la divina vagina hathórica.

–          Religioso: la teogamia; la reina resultaba ser la hija carnal del mismísimo dios Amón, quien había fecundado a la reina Ahmose asumiendo la apariencia física del difunto Thutmosis I. Así, Hatshepsut heredaría el trono de Egipto por el derecho que la concedía la paternidad carnal del más poderoso de los dioses.

–          Ambiental y paisajística: se integra magistralmente con la escarpada ladera de la montaña, situada tras el templo, logrando una espectacular escenografía.

–          Político: Ya que tras la muerte de Hatshepsut las estatuas y parte del templo fueron destruidas y su nombre borrado de las listas reales.

CRÍTICA

No cabe duda de que es una de las grandes obras y construcciones egipcias no solo por ser única en su género, sino por la dificultad y retos que se debieron de superar durante su construcción en aquella época, y que nos da una idea del esplendor del imperio egipcio y en este caso de una de sus reinas.

 

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