PONTE ROMANA (OURENSE)

Captura de pantalla 2015-03-19 a las 11.56.32FICHA 1: PONTE ROMANA (OURENSE)
TÍTULO Conocida como Ponte Vella o Ponte Romana
PERÍODO Se realizó en la época del emperador romano Augusto. Entre el año 27 a.C. y el año 14 d.C. Sufrió reconstrucciones en el siglo XIII y en el siglo XVII que le dotaron de su aspecto actual.
AUTOR Desconocido en la época romana.

Reconstrucción1ª: Ordenada por el Obispo D. Lorenzo I y el rey Fernando III.

Reconstrucción 2ª: Por el arquitecto Melchor de Velasco y Agüero en el 1694.

LOCALIZACIÓN Este puente está situado en el río Miño a su paso por la ciudad de Ourense. La ciudad se encuentra en la parte sur de Galicia, en el cruce de tres grandes ejes de comunicación naturales que la conectan con el resto del territorio gallego, la Meseta y el norte de Portugal. El emplazamiento en este lugar concreto del Miño viene determinado por la existencia de un vado anterior que permitía cruzar el río por la Depresión de Orense ya que en otros tramos circula mucho más encajado.

DESCRIPCIÓN Este puente romano, solamente conserva de esta época la fábrica de las pilas, las bases y piedras asentadas en los arcos extremos de medio punto que le unen con la tierra y los pilares circulares semejantes a los torreones de las murallas romanas. Los sillares romanos almohadillados en la base de algunas de sus pilas, junto con los miliarios romanos que se suceden en los tramos previos y posteriores nos corroborán que existió un puente romano.

Salva una longitud de 370 metros y tiene un ancho de 5 metros. Contaba en el pasado con 11 arcos, el central de 38 metros es considerado popularmente como el de mayor luz del imperio romano aunque los estudios realizados lo ponen en duda debido a que la configuración de arcos del puente podría haber cambiado. Los siete arcos de luces decrecientes desde la central, con bóvedas ojivales en su mayoría que arrancan desde la base de las pilas, y calzada en pendiente, responden a una tipología medieval.

Las pilas de la margen izquierda están cimentadas en roca y son las de origen claramente romana, mientras que las del margen derecho en material de acarreo no aguantaron la fuerza del Miño

CONTEXTO El puente está situado en un lugar estratégico para controlar el paso del río, y de la explotación de las aguas termales de As Burgas y otras fuentes próximas. Además, este puente y el de Lugo eran los únicos que permitían cruzar la gran arteria fluvial de norte a sur que es el miño en Galicia. Por otra parte, la situación de la ciudad en un nodo natural de comunicaciones se hace notar con el puente.

La torre defensiva con la que contó desde aproximadamente el año 1300 jugó un papel importante en la defensa ejercida por Juan de Novoa en 1.386 contra el Duque de Lancáster (sucesor de la Corona, quien finalmente establece su corte en Ourense para pasar el invierno). Esta torre fue derruida en el año 1571 para construir una en la entrada de la ciudad. En el 1.837 se construye una segunda torre del lado de Canedo que una vez terminada la Guerra Carlista ambas torres son destruidas debido a las complicaciones en el tránsito de carruajes en 1.839.

Aunque la ciudad cuenta con asentamientos muy anteriores a la época romana, fue en esta etapa cuando adquirió su importancia conocida por los romanos como Auriense, ciudad del oro.

 

TECNOLOGÍA CONSTRUCTIVA La construcción inicial no aparece documentada. Las reparaciones comenzaron en el s.XIII pero la del s. XVII le aportó su forma actual.

En la construcción de los puentes romanos se hace ver la especialización del personal que provenía del ejército. La tecnología constructiva empleada por los romanos está plasmada en el libro V de Vitruvio, en el se cuenta que la cimentación bajo el agua se realizaba mediante ataguías de madera que impedian la entrada de agua. La tecnología descrita por Vitruvio era la siguiente:

“Se harán en el lugar indicado dobles entibaciones bien unidas con maderos y cadenas y las luces entre las dos entibaciones se rellenarán con sacos de enea llenos de arcilla; luego de bien apisonado y calzados todo lo posible para que queden firmes, con cocleas, ruedas y tambores, se extraerá el agua que queda en el recinto. Cuando se seque se abrirán zanjas para los cimientos. Si el fondo fuera terroso se profundizará hasta el firme con una anchura superior a la de la pared que habrá de ir encima, se vaciará y se dejará secar y rellenará con mamposteria de piedra, cal y arena; pero si el fondo fuera fangoso, entonces se hará una empalizada con álamos o olivos con las puntas chamuscadas y se terraplenarán con carbón los huecos. Encima se levantará luego un muro con piedras formando sillares”. Los romanos extraían el agua mediante cubos y poleas pero, si el fondo era profundo recurrían al tornillo de Arquímedes, los tambores, norias y bombas.

La cimentación sobre material de acarreo, unido con las dificultades ténicas de la época provocó el fallo de la estructura. Por las dificultades que les provocaba a los romanos en la época cimentar sobre terreno sedimentario, solían optar por construir los puentes en zonas donde contaban con rocas. Cuando contaban con terrenos flojos optaban por pilotes de madera de hasta 8 metros aunque no siempre resultaba una técnica acertada. En Galicia, los puentes romanos que se conservan están todos cimentados sobre roca.

Los romanos establecían relación entre la altura que querían darle al puente y la profundidad a la que cimentarían, estableciendo esta relación en un cuarto de la altura de las pilas.

IMPACTO Este puente es un símbolo de la ciudad. Históricamente, permitió atravesar el Miño a los peregrinos de la Vía de la Plata en el Camino de Santiago. En el conjunto de los puentes del Miño, aporta la tradición en su lucha contra la modernidad que supone el nuevo puente del Milenio del que hablaré en otra ficha.

Su mantenimiento y apertura fue fundamental tanto en momentos de paz como de guerras, teniendo un gran valor estratégico. Contaba desde el año 1300 con una torre defensiva.

Hasta el año 1816 fue la única comunicación entre los dos márgenes del río.

Desde el año 1995 el puente se encuentra cerrado al tráfico, siendo una zona peatonal de gran valor para los ourensanos.

CRÍTICA Los orígenes romanos de este puente están claramente justificados. Aún así, es posible que el nombre de Ponte romana no haga demasiada justicia y, el nombre más adecuado sea el de Ponte Vella.
Los cambios que sufrió el puente vienen determinados por los problemas de cimentación que los romanos no fueron capaces de resolver. De todas formas, el desarrollo de los romanos en la época era impresionante y este puente es un buen ejemplo de los avances de la técnica en las reparaciones históricas de una obra totalmente necesaria para Ourense y Galicia.
Me parece una obra de una gran belleza, muy querida y apreciada por los habitantes de la ciudad. Sin embargo, me llama la atención el gran desconocimiento de la obra por parte de la ciudadanía entre la que me incluyo. La mayoría de las personas continúan pesando que se trata de una obra romana que se conserva en su forma original.

 

 

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